El día 13 de enero de 2010 se produjo un hecho singular que sólo nos sorprende de tarde en tarde, cuando la sierra se atiborra de agua y ya no acepta ni una gota más; entonces, por un pequeño pórtico de cuarcita amarillenta en forma de triángulo invertido, brota con fuerza de las entrañas de la tierra una corriente subterránea cristalina y espectacular ...
que se precipita ladera abajo hacia las trochas por un pequeño cauce labrado en pizarra por el paso del tiempo y la erosión. Normalmente se mantiene dos o tres días, aunque puede durar más si las lluvias persisten. Son miles y miles de metros cúbicos expulsados a borbotones a la superficie. Pienso que sería interesante medir este caudal para darnos una idea de la riqueza hídrica que atesora nuestra sierra. Las fotografías que se adjuntan dan fe de este espectacular derroche de la naturaleza. Hacía ya casi una década que no se producía este fenómeno cíclico de nuestro clima que indica un invierno lluvioso y pronostica una primavera espléndida. Este sorprendente prodigio de la naturaleza es un monumento natural único, que aparte de recrearnos la vista con su impactante belleza, suministraba agua pura y cristalina en abundancia durante mucho tiempo a la que acudían a lavar la ropa las mujeres serradillanas desde que los primeros pobladores se asentaron en estas faldas solaniegas al abrigo de la sierra; y por tanto forma parte de nuestra historia entroncando con nuestras tradiciones seculares. Pues bien, este monumento natural ha estado a punto de desaparecer, como casi siempre por la mano destructora del hombre, que de manera imprudente y sobre todo por pura ignorancia, ha sido capaz de cometer un atentado ecológico que nos hubiera privado de esta maravilla natural y cultural de primer orden para los serradillanos. Así y todo ha dejado secuelas importantes que alguien deberá de solucionar. Desconozco a fondo los hechos, simplemente me limito a decir que alguien abrió un camino con una máquina excavadora para acceder a un olivar y cortó el cauce original del Chorrito, que se precipitó impetuosamente por donde pudo llevándose por delante paredes y tierras y formando una enorme balsa con la carretera y lo que es peor, ha destrozado y cortado el camino del Chorrito, un camino público y milenario que enlazaba con el cordel. El Chorrito se ha salvado de puro milagro, por unos pocos metros. Alguien deberá responsabilizarse de estos atropellos, y para ello es necesario que nuestras autoridades locales se impliquen y tomen cartas en el asunto para aclarar los hechos y obligar a los responsables a encauzar el regato por su cauce original y limpiar y restaurar este camino por su trazado milenario. Para evitar que vuelvan a ocurrir estos abusos es urgente la señalización y protección del Chorrito y su entorno. Este tema nos incumbe a todos los serradillanos y en nuestras manos está velar y proteger nuestro patrimonio cultural y natural para que pueda ser transmitido a las generaciones venideras tal y como nos lo legaron a nosotros.
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No estaría demás que desde el ayuntamiento se articulasen algunas normas que al menos en parte preserve de manera dignanuestro entorno.