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San Agustín 2008 | San Agustín 2008 |
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| Escrito por Carlos J. Martín Díaz | |
| sábado, 13 de septiembre de 2008 | |
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Participa EDITORIAL EL MIGAJÓN agosto 2008(Carlos J. Martín Díaz)
Y seguramente más se podrían señalar. Pues sin duda alguna, estas Fiestas de 2008, estas del 25 aniversario, también serán difíciles de olvidar, ya que cuando parecía que iban a pasar igualmente a esta memoria colectiva tras la indignación general provocada por el festejo del "toro embolso", aún quedaban por llegar los hechos, sin precedentes, que tuvieron lugar durante la lidia del último toro, el último día del ciclo, y que en cuanto a dejar hechos preferimos relatarlos lo más objetivamente posible (como recuerdo, superan al primero. Los siempre) en nuestras páginas de noticias. Aquí, en este apartado, sólo queremos expresar nuestra opinión de lo sucedido, un punto de vista, sin más, y tan respetable como el de cualquiera que pueda opinar lo contrario, y a quien desde ya, invitamos a que aquí lo haga público, si lo desea, con el debido respeto, en el próximo número de El Migajón. Para quien no esté en precedentes, adelantaremos que el ganado de lidia, vacas y toros en general han sido de lo peor que han venido a nuestras fiestas en los últimos años: vacas famélicas, débiles hasta la extenuación, hasta parturienta, enfermas, viejas... toros que apenas han embestido, cansados..., el decepcionante espectáculo del embolso, y como guinda, el último toro con una mancha banca en el ojo derecho que, presuntamente, le hacía tuerto del mismo. Las protestas, ruidosas y masivas, empezaron en cuanto el animal salió de su jaula; seguramente no era, hasta entonces, más que la justa manifestación del hartazgo público por el cúmulo de malas reses y nefastos espectáculos taurinos que se venían dando y por los que se cobraban ocho euros de entrada. Tras varios ratos de repetirse de manera unánime y clamorosa gritos, protestas, silbidos, etc... por fin se determinó maromar al toro para matarlo. Entre otros sucesos y circunstancias que explicamos en las noticias, y tras un par de intentos, no hubo forma de hacerlo. Y ahí empezó el esperpento. El toro seguía en la plaza y anocheciendo. A nuestro juicio y al de todos con cuantos hablamos en esos momentos y a renglón seguido, la protesta hecha había sido justa, fuerte y algunos verdaderos protagonistas de nuestras fiestas, merecida por el Ayuntamiento. Pero no se entendía ni nadie veía justificación alguna para ese empecinamiento en no dejar matar ya al toro, que no fuese la falta de sensatez de una minoría que, amparados en la masa, fue capaz de arrastrar en su incoherencia a un regular número de personas que secundaron sus gritos de una manera desmedida, increpando incluso hasta la Guardia Civil que hubo de intervenir. Tampoco se entendía la falta de decisión de una autoridad que tomase una determinación pusiese fin a una situación que se alargaba y que no tenía visos de solucionarse. Finalmente se decidió meter al toro en el pasillo de salida para darle muerte, ya pasadas las 11 de la noche. Los mismos grupos siguieron con una actitud que, disfrazada de protesta y lejos de ser entendida, ya no era más que ganas de increpar, de estorbar, de dar la nota. Gritos hacia quienes iban a matar al toro (que es lo que se hace siempre), ridículas actitudes de ponerse delante del tractor que iba sujetar la puerta de toriles, para que no lo hiciera, con el consiguiente riesgo de nueva salida del toro s el animal encerrado embestía con la suficiente fuerza Insensato. Absurdo. Lamentable Vergonzoso Lo que comenzó como una protesta valiente, general, algo que podía haber sido una reivindicación justa, comprendida y secundada por todos y a tener en cuenta en el futuro, llegó a un punto en que pasó de la raya en el horario y en las actitudes, para degenerar y convertirse en un esperpento, en un cachondeo con el punto de mira dirigido principalmente a unas autoridades que, además, no tuvieron una tarde muy afortunada con los pregones a destiempo y, aunque presentes en la plaza, con tardanza en las decisiones. No podemos ni queremos tampoco dejar de opinar sobre parte de lo sucedido en el espectáculo del "toro embolan". Aparte de lo "taurino", lo de la afluencia de público fue apoteósico. Seguramente nadie había previsto tal llegada de gente de fuera, y tal vez ni siquiera que la gente del pueblo se interesase así por verlo. Y fue un peligro. Previamente y desde ahora mismo, nuestra sincera enhorabuena al Ayuntamiento por cuanto con esto suponemos que intentó dar un aire nuevo, un algo más a nuestras fiestas, traer algo diferente y que podía gustar. Y está claro que acertó en la selección del festejo, pues atrajo a todos a la plaza. Muy bien hecho. Ese es su cometido y seguro que se hizo con la mejor de las intenciones. Pero como todos sabemos, con la intención no basta, y esa noche tuvimos la prueba. La selección del toro fue el fallo más clamoroso; quien lo haya hecho, metió la pata hasta el fondo, pues según se nos ha informado, los mismos embotadores que vinieron de Madrid, declararon que a este mismo animal ya lo habían embolado hasta dos veces por tierras valencianas y por tanto se sabía de memoria de qué iba la función, y no se molestó en embestir para nada. Lo que quizá no sabía es que aquí finalizaba su "carrera artística". Pero lo que menos se había sospechado, lo que superó todas las previsiones fue la aglomeración de público. Y aquí hemos de volver sobre el tema de las escaleras y los accesos a los tendidos. Todo lo malo que se diga que son, es poco. Y así han sido también por desgracia en estas fiestas. Pero esta vez, además, han sido los culpables de provocar incidentes entre el público, habiendo de intervenir la Guardia Civil. Con esta saturación que había en los tendidos, llegó un momento en que no se podía subir ni bajar ya que las escaleras dan directamente a los asientos del público, no a distribuidor alguno, y en la subida cercana al Bar El Paso, se sentó alguien que, con todo el derecho, no quería (casi no podía) moverse para dejar un "pañil" que realmente no existe, por el que circulara el público. Las escaleras se llenaron de gente que quería ver el toro y que no podía subir. Se caldearon los ánimos, saltaron los nervios, llegaron los insultos, las amenazas y las tortas. Para completar el cuadro, el "animador" musical del festejo había instalado su equipo al otro lado de esta subida, con lo que llegó un momento que también se dificultó sobremanera el acceso al tendido frente al Ayuntamiento, igualmente abarrotado. Lamentable. Con todo, afortunadamente no ocurrió nada que obligase a salir deprisa de la plaza, porque podría haber sido trágico. No pensábamos haber vuelto a escribir de estos accesos y salidas de los tendidos porque ya vemos que no sirve de nada, que nada se hace por mejorarlos; pero lamentablemente han estado ahí haciéndose notar de manera negativa en estas fiestas. La Guardia Civil tomó nota de todo, hizo sus fotografías del aspecto de la plaza en esa noche, de las "medidas de seguridad" con que... ¿cuenta? el coso taurino, todo ello para dar informe de los festejos, como es preceptivo y obligatorio, a la Delegación del Gobierno en Extremadura. ¿Servirá de algo?. Por el bien de todos deseamos que sí. En fin, que ojalá casi todo ello pudiera olvidarse, después de haberlo mejorado, pero nos tememos que estos incidentes pasarán también, desgraciadamente, a formar parte de nuestra memoria festivalera colectiva.
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| Modificado el ( sábado, 16 de mayo de 2009 ) |
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